jueves, 12 de marzo de 2015

35 + 1 día

35. Ayer. Ai, dolor, dolor que me hago mayor.

Gracias a todos los que me felicitasteis. Me ha hecho mucha ilusión y habéis convertido mi cumpleaños en un buen día.

Roser y papá, Alicia, Mari Tere, Chopo, Héctor y Chomin, Ángel, Óscar, Paola, Juan, Nacho, Sonia y Nadia, Diana, Manuel, Patricia, David, Guille, Nadia, Carol, José María, Patricia, Mar, Alberto, Pablo, Germán, Guillaume, Marta, Eva, Muriel, Adriana, Alba, Cristina, Manuel, Begoña, Ana Eva, Christian, Óscar, Isabel y Juan Pedro.

Particular mención a mi madre Pilar, que tuvo a bien parirme el día mismo en que ella cumplió 27 hace ahora 35 años. O sea, el 11 de marzo de 1980. Compartimos genes (gracias, mamá, son fantásticos) y cumpleaños. ¡Muas!

Ahí dejo una prueba gráfica de que los genes son ciertamente geniales. Mi madre es la mujer guapísima que me coge en brazos y yo soy el bebé rechoncho con cara de cabreo.





jueves, 22 de enero de 2015

I'm still waiting!

No hace falta decir más, ¿cierto?


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Chistera
Los magos no existen. En realidad son señores hábiles que saben despistar a un público que los mira muy dispuesto a ser despistado. Son de movimiento rápido y preciso y parlotean para que el público dispuesto a que algo desvie su atención efectivamente la desvie. Nada por aquí, nada por allá y sacan de su chistera una cinta de colores, una carta marcada o un pobre y asustadísimo conejo blanco y el público dispuesto a aplaudir lo que sea aplaude esa pantomima que para eso han pagado un dinero. A ver luego, María, qué le contamos a tu madre durante la paella de mañana. Ejem.

Nótese que la magia me da bastante grima y que los magos, más.


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Momento musical, You Give Love a Bad Name de Bon Jovi, grupo liderado por ese señor ya cincuentón que adoré cuando yo tenía trece y él hermoseaba melena.



martes, 30 de diciembre de 2014

¡Ya!

Un día. Sólo un día y adiós a mi año horrible. Todo pasa y el tiempo lo cura todo y no hay mal que cien años dure y bla, bla, bla, bla.

Por una vez y sin que sirva de precedente, le daré crédito a los refranes populares que, aunque esconden un poso de sabiduría, suelen ser bastante siniestros.


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El plan perfecto

- Una buena cena.
- La mejor compañía.

Y ya. Ya me diréis si es o no es el mejor de los planes perfectos para celebrar el nuevo año.


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Momento musical, Stayin Alive de los BeeGees pasado por el turmix de Aterriza Como Puedas. Por las risas y por uno que baila como la claca de esta secuencia.





domingo, 21 de diciembre de 2014

Feliz escatológica Navidad

A los catalanes nos agrada hablar de cacas, sobre todo en Navidad y en verano. En verano solemos comentar el ritmo de nuestras deposiciones intestinales con nuestros compañeros de vacaciones, cada mañana, al desayunar. No falla. Se narra la forma, cantidad y dificultad o ausencia de dificultad de la visita o visitas diarias al señor Roca, que puede haber varias, una o ninguna.

Nosotras solemos señalar al cambio de agua, a la comida, a la falta de sueño o exceso de él para justificar un cierto estreñimiento y la busqueda de consejo sobre cómo desbloquear la situación. Ellos al revés. Nunca fueron más ligeros y nunca su sistema digestivo les favoreció tanto a la hora de hacer hueco para la próxima comilona como en estas vacaciones. Mientras que las féminas rebuscamos en el neceser esas milagrosos comprimidos a base de algas y fibra natural y nos hinchamos a kiwis, piña y ciruelas, los machos acaban su aventura escatológica pidiendo por favor sal de fruta y primperanes. Productos que, casualmente, llevamos también en nuestro neceser.

Pero eso en verano. En Navidad, o sea, justo cuando el invierno empieza, los catalanes decoramos nuestras casas con un montón de objetos que nos recuerdan la tendencia a cagarla mucho. En primer lugar pero escondido detrás del chamizo que acoge a las figuras de San José, la Vírgen María, el Niño Jesús, la Mula y el Buey tenemos a ¡el caganer!

Personaje ya tradicional en cualquier belén patrio, el caganer es un tipo rural y ágil, que sabe acuclillarse a pantalón bajado para depositar sin manchar la barretina y la zamarra. Sabe, digo, de la importancia de mantener el atuendo impoluto y sabe, también, que el tocado es imprescindible si no se quiere perder el calor corporal cuando uno decide sacar el culamen a pasear en diciembre. La gracia está en que siempre lo pillamos en un apretón y, claro, se le cuelga el sambenito de incontinente cuando lo cierto es que cualquiera de nosotros haría lo mismo si se encontrara en su situación. Así esté en Jerusalem o delante de la Casa Rosada.

La filia por las heces del Nadal catalán impone un ritual peculiar cada 21 de diciembre: el inefable Caga Tió. Este es un tronco más o menos largo, con barretina eterna y una manta que tapa un extraño cuerpo sostenido por dos inquientantes patitas de hormiga. Da mucha rabia el muñeco y pasa lo que tiene que pasar: que de tan hostiable una jauria de niños (los menos) y de adultos (los más) violentos y descontrolados le acaban propinando una somanta de palos. El objetivo está en descargar la mala leche (para los adultos) y exigir a base de tortazos (para los niños) que el tronco cague regalos mientras se canta una letra ritual sólo apta para iniciados en el arte del sacamantecao.

Muy navideño y pacífico todo.

Por último tenemos orinales. Rosados, blancos, azules e incluso decorados con cenefas de flores. Así son los pequeños orinales que pueblan en estas fechas los escaparates de las pastelerías y confiterías de Barcelona. Estos recipientes se obsequian el día de Reyes y, sí, llevan una caca dentro. La hez no suele superar el volumen de un puño aunque algunos desalmados dejan algunas más grandes e imponentes dentro de los zapatos que los familiares colocal con ilusión junto a la ventana la noche del 5 de enero.

Se conoce que Sus Majestades de Oriente cagan en los orinales cuando pasan por nuestras casas, que en algún lugar tendrán que evacuar todo el ron y los dulces con los que son agasajados. Tú me dejas deliciosos manjares y yo te cago una mierda en ese orinal tan mono. Eso sí, la mierda se compone de un dulce de higo parecido al membrillo y es comestible, para tranquilidad de los sufridos papases y mamames que los engullen sin contemplación. A estas alturas de las fiestas ya tanto da ocho que ochenta y si hay que comerse una caquita pues se come. Eso sí, esperando lagrimón en ristre que, por favor, se acaben ya las fiestas y los niños vuelvan al cole.

Y así, de mierda en mierda, vamos pasando los catalanes unas muy felices y marrones navidades.


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Nota mental
Comprar papel de váter. Prioridad: urgente.


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Política
Ha estado Pablo Iglesias hoy en Barcelona y ha dicho nada. Los independentistas siguen de roneo a ver si ganan un poco de tiempo. Se acabó el fútbol hasta enero y Mariano continua desaparecido. Raúl y Barack se empiezan a querer, Kim ha troleado un estreno de Sony y Nicolás ha entrado en quiebra. No hay más novedades en el frente.


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Momento musical, para seguir con navideño, Fiesta de Navidad, una rareza de villancico salsero que canta Celia Cruz a una tal Manuela. Muy kitsch.






lunes, 15 de diciembre de 2014

Solidaridad Nacional

Hace ya años que porfio contra lo políticamente correcto. Es algo que nos me da mal del todo: puedo ser bastante borde si quiero, la masa me repele y no soporto a las personas que graznan sin criterio alguno. No he sido educada para callar y desde bien pequeña aprendí a adorar la libertad, la verdad y la inteligencia. Durante los 34 años que llevo en este mundo he soportado muchas veces que me llamen facha, radical y no sé que otras tonterías por manejar unas ideas independientes y reflexionadas. Pero, claro, a quién tiene ideas de piel fina sólo le queda escudarse en descalificar al otro y convertir la sociedad en una estupidez políticamente correcta, disculpen el pleonasmo.

Ayer este país llegó al paroxismo de la corrección política en un burdo ejercicio de cinismode los dirigentes de un Gobierno que ha dejado de gobernar. Estos se dejaron ver por el aquelarre anual de La Marató de TV3, evento ya tradicional destinado a recaudar fondos solidarios para una u otra causa. Este año tocó las enfermedades del corazón.

Cada año antes de Navidad la cadena autónomica emite un larguísimo programa en el que gentes de la farándula artística, social y cultural de Cataluña prestan un rato de su tiempo para coger el teléfono de los donativos, actuar, dar una entrevista o cocinar en directo, por ejemplo. En esta edición, ¡sapristi! a él asistió lo más granado del latrocinio nacionalista en busca de la pela solidaria para unos hospitales que ellos mismos han esquimaldo. O sea, que se pedía para investigar sobre las enfermedades del corazón que matan a uno de cada cuatro catalanes y a la vez se cierran las urgencias de los hospitales durante la noche. Asombroso.


Parece increíble, pero sí, sí. Bajo el ala de TV3 pudimos ver a Quico, Andreu, Mónica, Joana, Marta, Carme, Joel, Boi y toda la claca que lleva años chupando del bote de lo público, hospitales y centros de salud incluidos.



Ellos sonreían, se hacían fotos, cogían el teléfono y cuando pensábamos que el tema ya no daba más de sí. ¡Otra sorpresota! Aparecen Artur y Helena, con actitud de despedida de soltero y risa fácil. Se conoce que aparecer de esa guisa por el plató les hacia mucha gracia, estaban en la cresta de la ola, todo era maravilloso. Y ¿cómo si no?


 


Semejante espectáculo retrata bien la opinión de estos señores sobre los ciudadanos que les votan y a los que mangonean como si no hubiera un mañana. Twitter se incendió y hubo quién se sintió muy ofendido con los comentarios jocosos que se versaron sobre estos siniestros personajes: Pero, ya se sabe que quién se pica, ajos come. Pretender que las personas se traguen toda la mierda que genera esta gente es, cuanto menos, de un matonismo fuera de lo común.

Como guinda, os dejo dos datos. La recaudación ha alcanzado los 8.864.016€. Y el Molt Honorable President de la Generalitat de Cataluña cerró su presencia en el sarao con la siguiente frase: ‪"#‎LaMaratoTV3‬ demostra que som un país de molta qualitat i de molt bona gent".

Ejem.


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Nota mental
Tengo que comprar papel de váter.


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Sector
Arde.

Luis Sanz, exconsejero delegado de Intereconomía ha sido detenido por orquestar la caída del servidor de PR Noticias, en 2013 y tres hackers mediante. Según leo, esto empujó al portal a estar tres semanas inoperativo, durante las cuales habría dejado de ingresar 425.000€. El porqué parece residir en las noticias desfavorables que los periodistas de PR publicaban sobre Intereconomía.

Todo muy espectacular. Hay un hacker libanés, PR Noticias ha inciado una campaña con el #PRNosecalla, los Ariza se niegan conocer este ciberataque y los demás nos enteramos del buen hacer de la Unidad de Investigación Tecnológica de la Comisaría General de Policía Judicial.

Por otro lado PedroJota sigue a la greña con García-Abadillo y desde Prisa le andan buscando las vueltas a Roures, que ha logrado acudir al Fogasa, llevar a la quiebra a sus productoras y desviar 250 millones de euros a paraísos fiscales, todo en una misma vida.

Ah. Y los dinosaurios del la AEDE ahora lamentan la marcha de Google News y miran, ensimismados, las pelusas que se les meten en el ombligo. Mientras, pierden una sustanciosa parte de su tráfico y sus ingresos y le lloran al papá gobierno

Estos últimos días he estado viendo y leyendo mucho sobre mafia. Era todo ficción hasta que me he puesto al día con la prensa.

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Momento musical, Give it Away, de Zero 7. Del 2001, cuando visitar El Café del Mar y escuchar a Pompougnac en el Hotel Costes tenía cierto glamour.










domingo, 14 de diciembre de 2014

Santa María del Mar

Suelo visitar a menudo la preciosa iglesia de Santa María del Mar, uno de los templos más hermosos que conozco. El paseo sale desde la Estación del Norte, fcruza por paseo de San Juan y su Arco del Triunfo y luego se pierde por las sinuosas y vivas calles del Barrio de la Ribera. A veces por la calle Comercio, otras dando un rodeo por Carders o recorriendo Sant Pere més Baix hasta el Mercado de Santa Caterina: dejo que mis pasos dibujen el plano y llego. Al final siempre llego.



Hay, eso sí, un lugar que evito. El mal gusto nacionalista ha sovietizado la antaño encantadora plaza Comercial, situada enfrente del Mercado de El Born y ha convertido lo que debiera ser una bibliotica provincial en una suerte de mausoleo a los caídos en la guerra de sucesión y patrocinado por una marca de cerveza. A los caídos, claro, que apostaron por el bando perdedor y cuya derrota se rememora cada 11 de septiembre en un absurdo aquelarre de enseñas, antorchas y discursos totalitaristas. Los alérgicos a la bandera deben evitar hoy esta plaza, en la que se han sustituido los árboles que sombreaban los estíos por una enorme bandera catalana y un pavimento de cemento armado y escasa gracia.

Evito, pues, el mamotreto y camino hasta el templo.

En verano los alrededores de la Basílica de Santa María del Mar adolecen de una cantidad de turistas despistados y a medio vestir que llega a hacerse incómoda. Si no ha llovido en días, las calles huelen a orín y espacio cerrado, poco ventilado y cargado de humedad. En invierno la zona es una delicia, sobre todo por la noche, cuando las farolas iluminan el suelo con un halo tenue que realza las superficies rugosas de las paredes medievales, los pórticos ovalados y los minúsculos escaparates de los talleres en los que trabajan artesanos locales. Con frío, el barrio se muestra más silencioso, más solitario y más denso.

De estilo gótico mediterráneo. De nave única. Desnuda. Sencilla. Elegante. Sólida. Austera. Y muy bella. Desde fuera parece un edificio chato y robusto, enclavado en un espacio angosto y nada atractivo. En la fachada principal apenas destaca un enorme rosetón y unos modestos bajorrelieves que poco se asemejan a las flamígeras veleídades del gótico del norte de Europa. Luego, se entra en la Basílica y ¡pum! Uno empieza a asombrarse del contraste entre el fuera y el dentro.

Lo que fuera es macizo y contundente es dentro fino y ligero. El espacio parece multiplicarse y crecer, sostenido por unas elegantes y ágiles columnas octogonales que se elevan hacia el cielo y candan en unas bovedas decoradas con motivos religiosos. Aquí todo es armónico, agradable y comedido. La luz difusa, suave y tenue se filtra a través de unos vitrales coloristas que narran la historia de Santa María del Mar, desde que fuera construida durante el siglo XIII por los pescadores y estibadores que habitaban en el entonces popular barrio de la Ribera.

En el ábside la frecuencia de las columnas aumenta, dando relieve a la parte más sagrada del templo, que sigue destinada a la liturgia y en la que a menudo se dan conciertos de música sacra, desde Händel hasta gospel con sabor a jazz. A veces también se canta durante la misa para sorpresa de los guiris que intentan, en vano, retratar el momento con los objetivos de sus cámaras. Ellos están poco rato, dan un vistazo rápido y salen en busca de la siguiente parada. Resulta curiosa la actitud ajena de los que siguen misa obviando el trasiego que los rodea. Observar a los humanos siempre me ha parecido un ejercicio interesante y, aquí, puedo hacerlo sin que nadie se ofenda.

También merece la pena sentarse un rato en uno de los bancos de madera del templo y dejar que la paz de unas piedras hermosas y centenarias inunden el espíritu. Y luego, para celebrar que conoces este encantador rincón de la ciudad puedes subir por Montcada y tomarte unos vinos en el Xampanyet o el Euskal Etxea. Enfilar hasta Princesa a comer un arrocito en el Senyor Parellada o una fondue en la Cua Curta. O seguir por el Passeo de El Born y beberte un mojito en el Berimbau o en el Pitín Bar.


jueves, 11 de diciembre de 2014

La esfera de las cosas buenas (cuento dedicado)

Érase que se era un niño rubio de ojos azules que habitaba cerca del mar, a pocos metros de unos acantilados que cortaban el océano. Era este un niño despierto e inteligente que pronto entendió que el mundo se podía modelar y se propuso hacer de él un lugar mejor. Primero, observó y vió que si apretaba un interruptor se encendía una bonita luz, que si pulsaba una tecla salía una hermosa nota y que si giraba una palanca un motor se ponía en marcha.

Todo aquello le entusiasmó y decidió que su vida se construiría gracias a los botones, las teclas, los interruptores y las palancas. Haría un panel esférico del que surgiría todo aquello que le gustaba.

El niño buscó en todos los rincones del mundo los mejores botones para construir su esfera y a cada uno de ellos le asignó una función. La tecla negra serviría para borrar las pesadillas, la amarilla para invocar a la lluvia, la verde para hacer chocolate, la roja para llenarse de besos, la naranja pedir pedir al sol que saliera, la morada para aprender lo desconocido y así con todas las cosas que le gustaban. Dibujó unos planos y empezó a construir su esfera en secreto pues pensaba que un invento como ese sólo se podría enseñar cuando estuviera acabado.

Un día los mayores se llevaron al niño de ojos azules a una isla remota donde hacía calor y olía a maíz. El pequeño se encontró con su maleta ya hecha. Había que irse ya y no tuvo tiempo de llevarse la esfera de los botones de las cosas buenas que tenía a medio construir.

El niño creció y olvidó su esfera de los botones de las cosas buenas. Seguía siendo una persona despierta e inteligente, de modales agradables, pelo rubio y unos ojos azules que brillaban cuando algo le interesaba. Era un hombre sabio y feliz y así lo veían los demás. A veces, pero, le embargaba una nostalgia que no acababa de entender. No sabía qué era lo que echaba de menos. Era algo importante, eso seguro, pero no sabía qué.

Una noche recibió una llamada: tuvo que volver rápido hacia el norte, allí donde los acantilados cortaban el océano y el aire sabía a salitre. Llegó tarde, cuando ya no se podía hacer nada y se refugió en la casa donde había vivido de niño para pasar el duelo y digerir la tristeza.

Y, allí, enterrados entre antiguas sábanas y juguetes de infancia encontró los planos de la esfera de las cosas buenas.

Hoy el hombre rubio de ojos azules sigue fascinado por los botones y construye su esfera con paciencia. Vive cerca de los acantilados que cortan el océano y sabe que algún día acabará su trabajo y que, entonces, podrá hacer del mundo un lugar mejor.