jueves, 9 de mayo de 2013

El especímen hippihispter

33 años llevo en mi ser. Me ha dado tiempo de ser niña, púber, adolescente, joven a secas, joven madura y adulta. Tengo en gran estima a todos esos periodos en los que he estado más o menos in. Hasta hoy. Momento en que asisto asombrada al devenir de las nuevas generaciones en lo que supongo es un proceso propio del hacerse mayor pero que tiene también un componente intelectual y estético. Dos áreas del conocimiento humano que manejan mi cuadro de mando.

Veamos.

No entiendo el hippismo hisptérico que se ha adueñado de la mayoría de las manifestaciones culturales de Barcelona. Digo manifestaciones culturales por decir, que no les veo yo la C mayúscula. Aunque sí son una muestra antropológica interesante que llevo observando un cierto tiempo.


Edad y creencias
El espécimen hippihipster tiene menos de 25 años seguro. Los hay de 14, de 18, de 20, pero nunca de 30 para arriba. Este ser suele pontificar sobre lo humano y lo cotidiano como si no hubiera un mañana en un discurso basado en lo guapis que lo consideran las amiguis a los que saluda con un holis. Los temas tienen una temática limitada que versa sobre el estilismo de Blake Lively, los cupcakes, el último disco de una tal Annie B Sweet y la cría de gusanos de seda para conseguir el material handmade para la próxima clase de croché. Todo en tonos pastel, suaves y dulces hasta la naúsea.

El especímen hippihipster pretende tener la razón siempre y para él el vermut del Priorat que tomó el pasado domingo en el nuevo local de aperitivos del barrio es sin duda el mejor del mundo. Y el último concierto de Mishima, que fue lo mejor que se ha oído en la vida en las salas de concierto de la ciudad condal.


Gustos y usos sociales
Al espécimen hippihipster le gusta ir a ver películas egipcias experimentales al Verdi o, mejor, a la Filmoteca que esta en una calle llena de putas, chulos y dominicanos y es una auténtica experiencia de vida al filo del abismo. Luego, este tipo corre en su bici plegable a merendar un cupckake de colorinchis a un local de aires entre vintage y provenzal con una carta de tipografía handmade en caja alta. Y así pasa su tiempo libre.

El espécimen hippihispter adora los tatuajes y lleva el cuerpo moteado con sus imágenes preferidas que son hormigas que corren sobre su hombre, bigotitos de gato que rodean su ombligo y hojas de cerezo en flor para adornar el empeine. Corte de pelo años 50, zapatos de los 80 y relojes de monja.

Para el espécimen hippihipster este modo de vida va acompañado siempre y sí o sí de el último modelo de Apple, ya sea en formato tableta, ordenador o teléfono. Y, por supuesto, jamás de los jamases conversará con las amiguis más de dos minutos si no es vía Line.


Conclusión
Entenderéis, queridos, que servidora se vea obligada a ser cada vez más snob y clásica. Tengo que defender mi sensibilidad ante este subidón de azúcar buenrollista permanente. Porque, en realidad, el vermut del pueblo x y el pueblo y del Priorat son casi lo mismo, el ultimo disco de Mishima es igual de mierdoso y aburrido que el anterior, las pelis egipcias experimentales son un coñazo, los cupcakes son bomba de calorías de sabor asqueroso y el croché no tiene ningún encanto.

Y además los hippihipster no se drogan, no beben, no follan, no hacen deporte, no saben lo que es beberse tres Manhattans y acabar debajo de una mesa de caoba, ni ven partidos de fútbol. Jamás pisarán una tasca, ni un bar de abuelos, ni un asador. La cerveza les parece lo peor y nunca comen una paella en el puerto. No saben llevar una moto, ni se han quemado con el sol y se les ha corrido el rímel.

Pero, como a todo joven, se les pasará la juventud.

Y, como yo ahora, escribirán sobre las nuevas generaciones que son incapaces de entender. Cosas de hacerse mayor.


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Momento musical. Una canción que vengo escuchando desde hace unos días y que me viene al dedillo para mi speech de hoy. La Complainte du Progrès de Boris Vian




jueves, 25 de abril de 2013

Centrípeta

Esa es la energía de hoy. Para dentro, hacia el core mismo del cuerpo y con la fuerza para mover las caderas a ritmo de hula hop, si la ocasión lo demanda.

Grandes consejos que le dan a una las personas maravillosas de las que procura rodearse.


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Luna y nubes
Después de dos días soleados llega la luna llena y unas nubes densas que se han instalado en el cielo de Barcelona. Tan panchas, ellas, sin atender a que estamos en primavera y que en esta ciudad esta estación necesita su solete.

Ya volverá. Yo, mientras, a nadar y a jugar con el agua.

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Gastronomía
Una serie de casualidades que han jugado a su bola con el espacio y el tiempo me han llevado a frecuentar una carnicería del Mercat de la Llibertat, de mi barrio barcelonés de Gràcia, que es el que me aguanta desde hace un añete. El nombre es prosaico: Francisco Rubio se llama la tienda.
Ahora, las hamburguesas que vende ya son canela fina y contienen una cierta dosis de poética en forma de menta, algas, chimichurri y todo lo que se lo ocurra al simpático carnicero que regenta el lugar.

Cada mañana paso por delante y saludo. Cada mañana a un ritmo diferente: un día salsa, otro rock y otro electrónica. El dueño del garito pone sus discos a todo trapo invitando a bailar a los paseantes. Y doy fe de que algunos lo hacen.

El muchacho entiende de carne, entiende de personas y entiende de cerveza. Además de una excelente carne vende varias marcas de cerveza artesana y de importación que comenta largo y tendido con todo aquel que se acerque a comprar. Trabaja, también, con los dueños de ese local singular y lleno de delicias llamado La Resistència, sito en la calle Viladomat casi con Sepúlveda. Él les lleva la carne para sus hamburguesas, ellos le proveen de cervezas para su tienda. El intercambio ha prosperado y en breve habrá una nueva carnicería cerca.

Hamburguesas y cervezas, cervezas y hamburguesas. Un binomio que está muy de moda en estos lares y que se ha cruzado en mi camino así, por esas cosas de la vida que una no sabe bien por qué suceden, pero que suceden.


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Verdades de hoy

Sobre el paro
En este país que tiene 47 millones de habitantes trabajan sólo 17 millones que tienen que soportar toda la carga económica que suponen los otros 30 millones, con la vampirada corrupta incluida. Es hora de aceptar la quiebra, no pagar a eso llamado Los Mercados y borrón y cuenta nueva.


Sobre el fútbol y Alemania
Alberto: los culés se ríen del Madrid, los merengues del Barça, y los alemanes de los 2.
Marta: en general los alemanes están tomando el pelo a toda Europa una vez más en su historia.
Alberto: Como dijo un político no hace tanto "por fin, Europa habla alemán".
Marta: Su puta madre alemán: somos un subland de Alemania.
Alberto: Sublander. Vete acostumbrando. El idioma de moda es el germano. Deuchtsland über alles.
Marta: Me voy a liar a ostias con el primer alemán que me cruce por la calle. Así, por que sí.
Alberto: Mandáis en Europa pero a los alemanes, aquí os pegamos y ahora vas y lo cascas por listo
Marta: Exacto y cuidado que tenemos navajas de Toledo y estamos muy locos. 
Alberto:  Y de Albacete y ellos las navajas las compran en Suiza. Que ya ves. ¿Qué van a hacerte, sacarte el sacacorchos, la tijera que no corta? Lo lleváis claro.
Marta: Desde luego, es un plan plausible. Al tiempo.
Alberto: Así empezó la 1º Guerra Mundial.
Marta: Al tiempo.


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Momento musical, Como un Huracán,  de los Burning. Que hoy me he vestido de negro, me he calzado la chupa de cuero y me he desayunado a ritmo de rock. Ojo, que voy.








miércoles, 24 de abril de 2013

Prueba superada, colega

Prueba superada una vez más.

Sant Jordi pasó sin rosa, sin libro, sin pena, sin gloria. Eso sí, con un broche fantástico encarnado en un revuelto de espárragos y gambas con copita de verdejo preceptiva. Y la compañía de Mr. Dumall para empezar la tarde con buen pie.


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Roses turns hipster
Y venden cupcakes. Ojo, que están entrenadas después de colocar stands en todo mercadillo handmade, second handed o pulgoso que se precie. Señores y señoras gitanas que venden rosas desde siempre: la competencia ya está aquí.


Para muestra, un botón.
 
 
 
 

Gitana, con voz rugosa e intensa: ¿Nena, quieres una rosita para tu novio?
Marta: No tengo.
Gitana: Pues para tu madre.
Marta: Tampoco tengo.
Gitana: Pues sí que eres desgraciada.
Marta: Sí, mucho.
 
 
 


 

Niña hipster, con voz dulce y aguda: Vendemos rosas. ¿Quieres una? Te damos un trozo de brownie también.
Marta: Es que no tengo a nadie a quien regalar. Pero son bonitas.
Niña hipster: Pues te la pones en el pelo. Quedan genial.
Marta: Sí, pero lo llevo corto.
NIña hipster: No importa, eres guapa y te quedará bien.
Marta: Ah, pues gracias.


A ver, queridos. No hay color.

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Momento musical, Across the Universe en versión Fiona Apple. Gran vídeo, gran voz, gran canción.
 
 

 

martes, 23 de abril de 2013

Sant Jordi, sin rosa, pero Sant Jordi igual

Dice la leyenda que Sant Jordi mató al dragón y de una de las gotas de su sangre brotó una rosa. La princesa pudo volver al castillo y las jóvenes pubillas del reino vivieron tranquilas y sin peligro de ser secuestradas por una suerte de reptil que aquí es un símbolo bestial, subterráneo y oscuro y en Asia de sabiduría, excelencia y contacto con un mundo superior.

En la imagineria occidental la leyenda de San Jorge representa la victoria de la fe religiosa ante una bestia pestilente, feroz y pagana, herencia de tiempos préteritos carentes de la luz cristiana. De hecho, San Jorge es una figura importante en la heráldica fundacional de varias zonas de europa: Cataluña, Aragón, Portugal, Georgia, Milán, Londres, Serbia, Lituania... Fondo blanco y cruz roja forman el blasón de este santo universal que hoy se celebra en Catalunya.
 



La imagen de Sant Jordi matando al dragón ha dado para mucho. Desde el cártel del Inn más antiguo de Londres (que evidentemente se llama George) hasta una ristra interminable de libros infantiles, ilustraciones para campañas de publicidad y reportajes de dominical. De todas me quedo con dos.

La de tardogótico o protorenancentista Paolo Ucello, en la que Sant Jordi es un ser etéreo, ligero y casi transparente.





Y la del muy barroco Rubens, en la que el San Jorge descarga toda su dramática corpulencia sobre una bestia retorcida de dolor.





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Día del libro
La historia nos regala épocas en la que el pensamiento humano, que engobla las artes y las ciencias, da un salto cualitativo conjugando genios, visionarios y grandes hombres y mujeres. Como la que vió nacer y morir a William Shakespeare y Miguel de Cervantes. Morir, digo, porque me fio de Wikipedia y he de decir que ninguno de los dos murió un 23 de abril. Según leo "Cervantes falleció el 22 y fue enterrado el 23, mientras que Shakespeare murió el 23 de abril del calendario juliano, que corresponde al 3 de mayo del calendario gregoriano)". Eso sí, ambos en el año 1616.

El que sí murió un 23 de abril fue Josep Pla. Concretamente, el del año 1981. Feliz coincidencia para un hombre desterrado del canon de las letras catalanas, que le dió por morirse justo el día en que la industria editorial patria lanza todos sus excendentes al mercado copando las calles de ciudades y pueblos. Eso sí, con stand con banderita y autores firmando ejemplares a gogó.

Cierro este paréntesis revindicativo: servidora es una amante de los libros, de la primavera, de las rosas y de las tradiciones. Lo que indica que adora Sant Jordi. Y pasear por Barcelona ese día haciendo la flanneuse.

Así que ¡Feliz Sant Jordi!

Ya, si eso, brindamos luego. Que este año pinta sin rosa y tendré que ahogar las penas en algún lado. ¿Que no? Venga va. Mi # del día es #fucksaintgeorge y esas cosicas.

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Momento musical, Luz de luna al son de Buika y Chucho Valdés. Ejemplo de como una ranchera se convierte en cualquier otra cosa cuando la toca el genio.






lunes, 22 de abril de 2013

Temps era temps

Temps era temps quan a Barcelona teniem una agenda cultural d'aquelles que deixaven bocabadats a guiris i locals. Temps on al Centre de Cultura Contemporània de Barcelona passejavem per la Buenos Aires de Borges, la Trieste de Magris o la Praga de Kafka, ens deixavem mimar per a les ones hipnòtiques del Món TV o la Cultura Basura i ballavem en petit comité amb la música que el Sònar deixava sentir al Raval. Temps on els Simfonistes Rusos tocaven en colors a la Casa Milà i Cartier-Bresson apuntava la seva càmara allà on no tocava a les sales del CaixaFòrum.

Temps on Els Joglars cuinaven una recepta de paella empordanesa tot parlant amb Pla al Romea, Camus es deixava caure al TNC, Rubianes es pixava de riure al Capitol, La Cubana es cegava d'amor al Tívoli i la Fura passava una X al Mercat de les Flors.

Eren altres temps. Abans de que els cupcakes de botifarra amb seques i els presidents de països que no son es fessin amb les sales de teatres. Abans de que el folk de grups amb noms propis fessin una trinxera a totes les sales de concerts la ciutat. Abans de que les marques de cervesa fessin de la ceba una eina de markèting. Abans de que la política exclafès la cultura.


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Moment musical, Temps era Temps de Joan Manuel Serrat, que desprès em direu que de catalana no tinc res.



domingo, 21 de abril de 2013

Weekend's coda

Respiras. Te estiras. Te fortaleces. Respiras. Te relajas. Elástica y fuerte, buscas a Paola con ella haces una ruta deliciosa por el barrio de toda la vida. Con parada en una nueva cervecería llamada L'Espumossa y en el Filete Ruso.

De ahí al sábado en un salto nocturno de lecturas, sueños y fases REM. Desayunas tranquila, trabajas, corres, trabajas, descubre a Junip. Tomas unas cañas con los colegas en La Bodega del Poblet y la noche te abraza otra vez. Con sus lecturas, sus sueños y sus fases REM.

Domingo. Otro desayuno tranquilo. Nadas, trabajas, te emocionas con la Fórmula 1. Duermes, trabajas y mimas tu espacio para que deje de mirarte mal. Te mimas a ti y te miras mejor. Y escuchas música. De Junip a Pixies pasando por Standstill. Y piensas que ojalá el este estuviera más cerca.


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Entre tanto leo el Diccionario para entender a los humanos de Perroantonio. Que me lleva al Diccionario del diablo de Ambrose Pierce que puede ser mi libro para este Sant Jordi.



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Momento musical, para poner una coda como dios manda al fin de semana. Hay que Parar, de Standstill. Qué de bonitas canciones saben un ratazo. Y que el 11 de mayo presentan disco en el Barts de Barcelona.







miércoles, 17 de abril de 2013

Chocolate, te quiero

Triptófano. Serotonina. Elementos que una necesita para regular el sueño y que encuentra en el cacao. A añadir a las bondades gustativas y olfactivas que ya trae este alimento de los dioses. Y que consumo sin pudor escudándome en unos supuestos fines terapéuticos para combatir la astenia primaveral.

Ahora, mi espíritu de drogadicta selecta requiere que la pureza sea, como poco, del 70%. Por menos no muevo una pestaña. Puestos a yonkear, hagámoslo bien.


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Agenda
Arte
En Madrid, la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España expone unas fotografías del fotógrafo Lawence Schiller que son una auténtica delicia. Estrellas de Holywood en los 60’s desbordando glamour, elegancia y fotogenia en una serie de retratos a degustar hasta el 24 de abril.

Gratis, nenes, no os ronéeis.

Ciencia
Desde hoy y hasta el 25 veremos una lluvia de estrellas de nombre sugerente: las Líridas.
Dice La Asociación Astronómica de España que es una la de las lluvias más importantes del año, junto con las Perséidas, las Leónidas y las Cuadrántidas.

Nombres igual de sugerentes que traen a nuestros cielos hermosas estrellas fugaces.

Literatura
Mañana día 18 a las 19.30h en la Alibrí de la calle Balmes Javier López Menacho presenta su exitoso libro Yo, Precario. En él, Javi cuenta sus desventuras como periodistas defenestrado de la profesión en busca de trabajos de mierda para sobrevivir. Como sea. Y eso que el chico escribe como los ángeles: pero ya sabemos que las letras son hoy poco más que pipí de mono. O sea, algo a pisotear que además huele mal.

Os recomiendo la lectura y que vayáis a la presentación, que el sarao promete: estarán Jorge Carrión y otros habituales de la Barcelona letrada que prometen dar guerra.


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Farm at Work






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Momento musical, Stay (Far away, So Close) de U2. De cuándo hacian buenas canciones. Adoro este vídeo: preciosas imágenes, preciosos protagonistas. Sobre todo, la Kinsky. Guapérrima. Y que muchas veces he soñado que volaba así sobre los tejados.